domingo, enero 29, 2012

Recordando a Dummett




Una de las figuras más prominentes del conjunto de filósofos analísitcos de todas las épocas -se puede hacer, por supuesto, una extensión- ha sido el preclaro académico inglés, Sir Anthony Eardley Michael Dummett (1925-2012).

En días como estos (exactamente el 22), desapareció el pasado mes este brillante analista antirrealista -al que se asocian con mucha dificultad hoy, debido a la incapacidad arqueológica de la comunidad analítica, a nombre tales como D. Davidson, J. McDoweill o C. Wright . Si habría que recordarle, dudo que habría de ser, esencialmente, por alborotador -o hasta acaviarado- como lo hacen la caterva de populistas que abundan hoy por doquier -incluso autoproclamándose analíticos hard core (en cantidades industriales en el Perú),  sino por todo lo que logró para las mentes preocupadas por escudriñar, al máximo, todo cuanto se hace maniesto en nuestro paso como, por así decirlo, un rompecabezas conceptual. Que hacer de esto un oficio regular y que tenga consecuencias favorables para la academia en geenral y los fueros extrauniversitarios es patente.


Pero, ante todo, los analistas, en general, le debemos a Dummett el haber, contra la propensión conciencialista -revitalizada por versiones espurias de la Filosofía de la Mente- defendido con pasíon y lucidéz lógica -acaso poseído por la sensibilidad por la precisión que compartía con Frege- la preminencia del valor del lenguaje, como objeto del oficio, como herramiento del que oficia y como piedra de toque disciplinar.


Entre otros virtudes intelectuales del maestro oxoniense se destaca su labor -extraña para la tradición analítica- de historiador de la filosofía, y sus aportes en Filosofía de la Matemática, Filosofía de la Lógica, Filosofía del Lenguaje y Metafísica -tal y como la entienden los postanalíticos.
Al propio tiempo, no sólo ha sido un experimentador con métodos de cálculo para votaciones y buen conocedor -tanto estudioso como jugador- del Tarot, sino un católico militante.


Puedo decir mucho más, pero baste con esto para recordarle con gratitud.

Recomiendo echar un vistazo al excelente trabajo (para la Internet Enciclopedia of Pshilosophy) del profesor Benjamin Murphy (Florida state University, Panama City)