No he sido amigo suyo, pero no voy a olvidar lo especial de su personalidad. Alguien bastante abierto para dialogar y de un increible sentido del humor. Siempre comprometida con el apoyo a la gestión cultural, viniese de donde viniese. Leal, muy leal -algo hoy caso de caráctaer fantasmático- y, desde luego, nada temerosa de expresar sus opiniones y simpatías. No fue perfecta, pero me pareció genial, divertida, auténtica y dándole sentido a su vida sin recurri más que a sí misma. Hago referencia a la profesora Aida Mendoza Cuba, quien ha fallecido hace poquísimo.
No tengo ni la más mínima duda de que esta es una gran pérdida para la comunidad de Letras de
(Retomo el posteo en este blog con esta mala noticia. Pero vendrán mejores.)